Tendemos a creer que, porque uno no sea una empresa del IBEX o, cuando menos, no tenga un tamaño significativo, no resulta interesante para los ciberterroristas, que nuestros datos no son un preciado botín para los hackers. Craso error. La ciberdelincuencia tiene como fin el espionaje industrial, pero, también, es el resultado de la estulticia de piratas que rivalizan entre ellos por ver quién es el mejor. Precisamente, la vulnerabilidad de las pymes en ciberseguridad las convierte en un blanco fácil. Da igual el tamaño que se tenga, el 70% de los ciberataques va dirigido a las pymes, precisamente por su vulnerabilidad. Prevención, detección y respuesta son las tres claves para evitarlos.  (Sigue leyendo en Blog SOSPyme, de Solunion)