En la última década, coincidiendo con el inicio de la crisis económica, se observa en España una tendencia hacia el minifundismo empresarial, siendo significativa la reducción del número de empresas pequeñas y medianas. Por su parte, suben las microempresas y se mantienen las grandes.

Ese mayor retroceso de las empresas con menos de 50 trabajadores explica la mitad de la caída del empleo en estos años, cuando se perdió un total de dos millones de puestos de trabajo. Por el contrario, las grandes compañías recuperan los niveles de plantilla previos a la crisis.

En cuanto a productividad, son las medianas las que registran mejores ratios, al crecer un 26,6% entre 2008-2017, frente a las microempresas (-2,8%), siendo éstas las más numerosas y las que dan empleo a más trabajadores.

Hay que eliminar, por tanto, barreras e incentivar el crecimiento de las empresas, para que puedan internacionalizarse, innovar y retener talento. En definitiva, ganar tamaño.

(Motion Graphic para el Círculo de Empresarios)